Los gremios estatales decidieron ayer profundizar las medidas de fuerza: la semana próxima harán tres días de paro con asambleas callejeras y movilizaciones. El rechazo a la oferta salarial del 7 por ciento planteada en paritarias por la Casa Gris también será amplificado por los docentes públicos y privados, que ya fijaron sendas huelgas de 72 horas. Aparentemente sin canales de comunicación abiertos entre los sindicatos y el gobierno de Hermes Binner, la provincia encarará cuatro días signados por los conflictos laborales, que incluyen el cese de actividades de los trabajadores municipales de todo el territorio santafesino pautado para el miércoles y jueves.
La intensificación del plan de lucha preanuncia, al mismo tiempo, la nula prestación de tareas en las reparticiones públicas y en el área de Salud provinciales, como ocurrió en el Hospital Centenario, donde más de cien pacientes renales se quedaron sin servicio de diálisis (ver página 4).
Paralelamente, diputados y senadores provinciales del justicialismo estudian una propuesta para obtener recursos financieros, sin potenciar la presión tributaria, que permitan satisfacer la demanda de agentes estatales y maestros. Una iniciativa que sumó consenso en el oficialismo.
Tras la huelga del miércoles y jueves pasados, las cúpulas de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) y de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se inclinaron por la moción que más adhesiones había cosechado en las asambleas de delegados.
Por eso, los empleados públicos cesarán sus actividades miércoles, jueves y viernes, sin asistencia a los lugares de trabajo, ratificando su aspiración de una mejora salarial del 20 por ciento.
"Podemos estar de paro todo el año. Vamos a reventar las calles", fue la durísima advertencia lanzada por el secretario general de UPCN provincial, Alberto Maguid.
Días atrás, cuando el plan de lucha despuntaba, el dirigente les insufló ánimo a sus afiliados con una frase poco ortodoxa: "A los carneros de siempre les rompemos la
cabeza".
Por su parte, tanto Amsafé como el Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) definieron un cronograma de medidas de fuerza que proseguirá el martes, miércoles (con marcha de ambos sectores en la capital provincial) y jueves, como también los días 17, 18 y 19 de marzo.
En ese sentido, y de paso por Rosario, Binner auguró que la Legislatura le dé "una respuesta rápida" al proyecto que apunta a ampliar la recaudación. Y, tras admitir que enfrenta un conflicto "agudo", insistió en que no habrá descuento de los días de paro.
En tanto, la extensión del paro de UPCN y ATE hasta el viernes, inclusive, volverá a complicar el reinicio de clases en varios establecimientos educativos.
Es que el personal no docente afiliado a ambos gremios se encarga de las porterías y otros sectores.
Educadores oficiales y privados y empleados públicos se habían movilizado juntos el miércoles hasta la plaza San Martín, frente a la sede de la Gobernación, donde realizaron un masivo acto en el que dejaron en claro que van por más.
A su turno, Jorge Hoffmann, líder de ATE a nivel provincial, sentenció: "Esperemos que de una vez por todas el gobierno tome conciencia de la situación de los trabajadores". También dijo que "es posible" otorgar un aumento del 20 por ciento.
Más allá de los tonos altos empleados a la hora de confirmar sus pretensiones, las dirigencias de UPCN, ATE, Amsafé y Sadop lucen desconcertadas en un punto.
"No hubo contactos formales ni informales en los últimos días, a diferencia de los conflictos registrados años atrás. Sólo declaraciones públicas, algunas de ellas contradictorias", deslizó a La Capital una fuente sindical
irrefutable.
Respecto de la llave parlamentaria que le abriría la puerta a los fondos a inyectar en los sueldos de maestros y estatales, desde otro de los sectores movilizados aportaron un dato no menor: "Hablan de tratar el proyecto lo más rápido posible, pero aún no convocaron a
sesiones".
Para los expertos en batallas gremiales en la provincia, la semana por venir será definitoria.





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