
La tarde del lunes 8 de febrero fue una postal, el cielo gris, las nubes en la amplitud del horizonte, Humahuaca en la calma de sus atardeceres y los acordes musicales emergieron de la Casa del Tantanakuy como sueños hechos realidad, desde lo más profundo de los sentimientos de aquellos hombres y mujeres que expresan la cultura a través de sus voces y de la ejecución de los instrumentos, fue una ceremonia musical de la tierra.





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